La tendencia basada en la preferencia por compartir en lugar de tener ha evolucionado tanto en los últimos años que se ha convertido en una realidad que cada día más alcanza nuevos seguidores. La idea de intercambiar bienes y servicios a través de plataformas digitales, lo que hoy conocemos como “economía colaborativa“, ha modificado completamente el concepto de propiedad.

La economía colaborativa y el consumo colaborativo

La economía colaborativa es un nuevo negocio basado en prestar, alquilar o vender productos o servicios dependiendo de las necesidades específicas de los consumidores. El beneficio económico pasa a un segundo plano y lo que importa es el intercambio, que puede variar dependiendo del tipo de necesidades.  El consumo colaborativo se ha convertido en una herramienta muy potente de transformación digital, ya que el uso de tecnología permite que el servicio de intercambio sea mucho más eficiente.

Las principales ventajas de este modelo son el ahorro, la aparición de nuevas formas de crear lazos sociales sin ningún ánimo de lucro y el cuidado del medioambiente gracias a la reutilización de los productos.

¿Qué aplicaciones basadas en este modelo conocemos?

Blablacar es quizás la plataforma de carsharing más conocida,  una app que pone en contacto a conductores y pasajeros para un trayecto por carretera a cambio de una transacción económica. La marca realiza un perfil de los usuarios basado en opiniones e información de la actividad de éstos en la plataforma, un perfil revisado y controlado por la empresa. Blablacar ya opera en más de 20 países y cuenta con más de 30 millones de usuarios en el mundo.

Otra de las plataformas más conocidas es Airbnb, pero en este caso en el sector del alojamiento, ya que en esta red social las personas ponen su casa a disposición de los viajeros por el precio que ellos consideren oportuno. La web se encarga de gestionar los cobros y pagos, mostrar la oferta de viviendas disponibles y proporcionar información como comentarios y opiniones de los viajeros o datos sobre el arrendador de la vivienda.

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En cuanto al tema de compra y venta de productos podemos destacar Wallapop, que además es una empresa española.  En esta plataforma los usuarios pueden vender productos de segunda mano, nuevos o que simplemente ya no utilicen. Los artículos son ordenados según la cercanía de su localización y la categoría a la que pertenecen.

Existe una gran cantidad de plataformas que favorecen el intercambio de productos. Aquí tenéis el listado de proyectos de consumo colaborativo existentes en España.

¿Cómo ha afectado esta tendencia a la sociedad actual?

Hasta ahora nos encontrábamos en una sociedad consumista, por no decir hiperconsumista”, pero debido a la crisis económica que estalló hace unos años la mentalidad de los consumidores ha dado un vuelco.

El nivel de penetración del consumo colaborativo es alto en España. La mayoría de la población ha participado en alguna actividad de este tipo y el nivel de satisfacción es elevado también, debido principalmente al ahorro y la comodidad.

En los últimos cinco años más o menos, la manera de gastar y ganar dinero ha cambiado de forma muy significativa, provocando una evolución cultural y económica brutal.

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Pero todo esto también tiene una parte no tan buena: como consecuencia de esta revolución, muchas de las plataformas se han visto involucradas en procesos judiciales por competencia desleal con empresas tradicionales del sector. Por ejemplo la famosa polémica de Uber con los taxistas.

El mercado está en constante evolución y lo cierto es que ya empiezan a aparecer plataformas basadas en el colaboracionismo puro y duro, sin que exista ninguna transacción económica. Es el caso de Nightswapping, una startup francesa que va más allá en la modalidad del alojamiento, pues propone un intercambio de noches en la que el anfitrión puede viajar al destino que elija el mismo número de noches que se han hospedado en su casa.

 

 

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