El Influencer marketing ha revolucionado el modelo de comunicación gracias a su gran potencial para dar visibilidad a una marca y, sobre todo, para lograr la captación y fidelización de clientes. Pero lo cierto es que las grandes marcas han empezado a tener serias dudas sobre esta técnica, como por ejemplo, el falso engagement

Ya os contamos en posts anteriores y en nuestro diccionario tthegap en qué consiste el Influencer Marketing o Marketing de Influencers, y por supuesto, todas las ventajas que éste ofrece a la hora de realizar una estrategia de comunicación y marketing online.
El marketing de influencia llegó pisando fuerte y, durante este año, quizás por el gran número de influencers (youtubers, microinfluencers…) o por los nuevos avances en tecnología (vídeos en streaming, vídeos en 360º…), ha sido toda una revolución. Pero como todo, cuando algo alcanza un gran éxito empieza flaquear, y muchas grandes empresas han comenzado a tener dudas sobre la falta de transparencia de los Influencers en las redes sociales.

 

Las marcas tienen dudas

El Influencer Marketing es una técnica que está avanzando mucho en el sector de la publicidad, y debido a su gran éxito muchos influencers han optado por un camino fácil, las artimañas como comprar seguidores o aumentar el engagement a través de bots ya no es algo que nos sorprenda.
Las malas prácticas y los seguidores falsos son un gran problema al que se enfrenta el marketing, y por eso muchas marcas como Unilever se han hecho eco de esta realidad y han tomado cartas en el asunto apoyando a los partners que fomenten la transparencia.  Keith Weed, director de Marketing de Unilever, ha iniciado una campaña contra el fraude publicitario centrada en la falta de transparencia en la que exige a Instagram que tome medidas para reconstruir la confianza. Además, ha expresado que la marca se compromete a no utilizar influencers que realicen este tipo de prácticas ilícitas para inflar sus estadísticas.

 

Falta de transparencia

Una de las prácticas más utilizadas es la compra de bots para inflar de forma artificial los datos de engagement. Utilizar bots para que una marca parezca más potente no es ilegal pero tampoco es el camino más adecuado, ya que podría poner en peligro la imagen de la marca y poner en riesgo su reputación. La mayoría de cuentas falsas son bots que comparten enlaces sin sentido, no utilizan un contenido elaborado y no interactúan de una forma adecuada. Lo importante no es tener un gran número de seguidores, sino la calidad de éstos.

Muchas agencias de influencers, como Okiko Talents por ejemplo, antes de contar con un nuevo prescriptor realizan un análisis para comprobar si sus seguidores son reales al igual que sus comentarios o interacciones. Muchas veces detectan que un gran porcentaje del tráfico que reciben estos influencers es sospechoso o falso y prefieren no contar con ellos.
Comprar seguidores es un gran tentación debido a que el perfil se convierte en un gran reclamo, cierto, pero lo más probable es que un aumento repentino de seguidores genere la desconfianza de la red social y ésta empiece a eliminar los comentarios y “me gusta” o directamente cierre la cuenta.

 

Verificar la compra de followers

Actualmente existen herramientas para detectar si una cuenta ha comprado seguidores o no.  Social Blade, por ejemplo, permite conocer datos como el crecimiento histórico de seguidores o el número de interacciones generadas en cualquier perfil de Youtube, Twitter o Instagram. Y a través de Fake Follower Check podemos conocer el porcentaje de usuarios falsos, inactivos y activos de una cuenta en Twitter.
Además de utilizar este tipo de recursos, se debe comprobar cosas más sencillas como si la cuenta tiene foto de perfil, el tipo de contenido que comparte (si es coherente y tiene enlaces reales), si es un nombre de usuario raro o si el número de seguidores está compensado con el número de personas a las que siguen.

En tthegap somos expertos en Social Media, sabemos que crear una buena reputación online no es un camino fácil, que requiere de tiempo y dedicación, y que los atajos no ayudan a alcanzar el verdadero éxito.

 

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